Tarot y astrología en línea, con cita previa. Un rato tranquilo, las cartas sobre la mesa y una conversación honesta sobre lo que estás atravesando.
Llevo siete años leyendo el tarot, desde 2019. No adivino el futuro ni te voy a decir lo que quieres oír: te cuento lo que veo en las cartas y lo ordenamos juntas.
Trabajo con la baraja Rider-Waite. Cada lectura es una conversación de verdad, sin guiones, sin discursos aprendidos y sin prisa. Lo que hablamos se queda entre nosotras.
Las consultas son siempre por videollamada, así que da igual dónde estés. Solo necesitas un rato sin interrupciones y ganas de escuchar.
Te espero al otro lado de la baraja.
Si no sabes cuál elegir, escríbeme y lo vemos. Nunca te voy a vender una lectura más larga de la que necesitas.
El tarot mira el momento; la astrología mira el mapa entero. Para estas consultas necesito tu fecha, tu hora y tu lugar de nacimiento, y te las entrego explicadas en videollamada.
Imagina que el cielo, en el momento en que naciste, tomó una fotografía. Eso es la carta natal. Pero no es una foto plana: es el plano arquitectónico de tu alma. Y ese plano está dividido en doce habitaciones, cada una dedicada a un área distinta de tu vida.
Los planetas son los inquilinos. El signo que hay en la puerta de cada habitación —lo que se llama el signo en la cúspide— dice cómo se vive ahí dentro. Y si tienes planetas en esa casa, el tema de esa habitación cobra una energía especial: más intensidad, más historia, más potencial.
Una cosa que conviene saber: las casas vacías no son casas mudas. Que no tengas planetas en una casa no significa que ese tema no exista en tu vida; significa que se gobierna desde otro lugar de la carta, con menos intensidad dramática y más fluidez.
Y los planetas no son el destino. Son el clima con el que empezaste. Tú decides qué construyes con él.
La carta natal no te explica lo que va a pasar. Te dice quién eres, qué viniste a sanar y dónde tienes la mayor capacidad de luz, si te atreves a entrar en esas habitaciones.
Las llaves ya las tienes.
Aquí abajo, en el calendario. Al confirmar se abre WhatsApp con tu cita ya escrita: solo tienes que darle a enviar.
Te respondo por WhatsApp para confirmar el hueco y te paso los datos del pago. La cita queda apartada cuando se abona.
Te envío el enlace unos minutos antes. Busca un sitio tranquilo, con auriculares si puedes, y trae tu pregunta pensada.
Los días con punto dorado tienen huecos libres. Horario de España peninsular.
Cuando elijas un día verás aquí las horas libres.
No. Si prefieres estar solo con la voz, se hace igual de bien. Yo sí enciendo la mía y te muestro las cartas según van saliendo.
Puedes preguntar por cómo vives tú esa relación. Lo que no hago son lecturas sobre terceros que no han pedido que se les lea: ni salud ajena, ni intimidad de nadie que no esté en la llamada.
Cambiamos la fecha sin problema, avisándome con antelación. Lo que no hago son devoluciones: la sesión abonada se traslada a otro día, pero no se reembolsa. Si no avisas y no apareces, la sesión se da por dada.
Antes de la sesión, y según dónde estés: Bizum si estás en España, transferencia bancaria si estás en Uruguay y PayPal desde cualquier otro país. Al confirmar la cita por WhatsApp te paso los datos.
No. Las cartas describen el momento y las opciones; las decisiones siguen siendo tuyas. Esto no sustituye a terapia, ni a asesoría médica, legal o financiera.